Guia Practica de Enfermedades y Vacunas

      Dr. Carlos Alfredo Köhler  

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Vacunas. Ciencia y Conciencia

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Pocas actividades de la medicina han conseguido tantos resultados, en la prevención de las enfermedades, como la aplicación sistemática y masiva de vacunas a la población general y, probablemente, ninguna otra actividad biomédica haya salvado más vidas.

Las vacunas se han configurado como una de las herramientas más eficaces, efectivas y eficientes con las que cuenta el sistema sanitario. Así, junto a las mejores condiciones de vida, la aparición de los antibióticos, las medidas de desinfección, desinsectación y desratización etc., las vacunas han contribuido decisivamente al cambio del patrón epidemiológico de presentación de las enfermedades en los países desarrollados.

Sin embargo, y posiblemente fruto de su propio éxito, para ciertos sectores de la población general, así como para algunos profesionales de la medicina, la vacunación se asocia a calendarios oficiales que al ser aplicados rutinariamente no se visualizan como una actividad terapéutica y preventiva de alto valor. Otro tanto ocurre con los gestores del Sistema Sanitario, que las consideran en ocasiones, como un gasto que hay que controlar y del que hay que demostrar muy bien sus bondades antes de su introducción y su financiación.

Además, en estos últimos tiempos han aparecido voces, que sin ningún rigor científico ponen en cuestión estas herramientas fundamentales para la salud de la población. Estas posturas, más próximas al esoterismo que a la serena reflexión, deben ser combatidas con el rigor del conocimiento para evitar los problemas de salud que se derivarían de su seguimiento. La evidencia científica ha demostrado claramente el papel decisivo que han desempañado las vacunas en la consecución de un mundo más sano, de aquí que el inmovilismo y la inacción frente a estas ideas, podría dar lugar a un aumento en el número de casos de enfermedades prevenibles por vacunas, de difícil control.

Conviene recordar por ejemplo, que una enfermedad como el sarampión reúne todos los requisitos para ser considerada eliminable: Técnicas diagnósticas certeras, una vacuna efectiva, agentes causantes con poca capacidad para sobrevivir en el medio ambiente y un reservorio exclusivamente humano. Para conseguir esta eliminación sería fundamental mantener las coberturas en primera y segunda dosis por encima del 95%. Y esto, puede estar hoy en cuestión. En nuestro país, en la época prevacunal la incidencia del sarampión era considerablemente elevada (429 casos notificados por 100.000 habitantes en 1977 con alrededor de 300.000 casos anuales con una máxima incidencia en 1983), pero conforme se introdujo la vacuna y se fue consolidando la actividad vacunadora, la tendencia ha sido, con ligeras oscilaciones, marcadamente descendente. En el 2009 se llegó a una incidencia de 0,09 casos por 100.000 habitantes. Al año siguiente el número de procesos confirmados fue de 302 (0,86 por 100.000 habitantes), de los cuales no estaban vacunados el 94,6% (231) de los que se conocía su estado vacunal. Al mismo tiempo, 64 personas requirieron hospitalización y 35 presentaron alguna complicación. Pues bien, el número de casos declarados en 2011 subió preocupantemente hasta los 3512 casos confirmados.

Es evidente por tanto, la necesidad de actuar ante la inconsistencia antivacunadora, con serenidad, sosiego, pero también con contundencia. Esta en juego la salud de nuestros ciudadanos. Y es que, no solo se trata de ciencia, si no también de conciencia.

Fuente: Junta directiva de la Asociación Española de Vacunología, Mayo 2012.

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Actualizado ( Martes, 22 de Mayo de 2012 11:00 )  

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