El uso de refrigeradores a batería solar en algunos lugares del mundo que carecen de electricidad o de suministro eléctrico fiable, podría ayudar a asegurar que las vacunas mantengan correctamente la cadena de frío. Las vacunas deben almacenarse entre 2 y 8ºC, pero millones de dólares en vacunas se echan a perder cada año por la rotura de esa vital cadena.
Greenpeace Internacional está liderando un consorcio (Proyecto SolarChill) que ha desarrollado refrigeradores para vacunas y para otros usos, con energía solar.
Las unidades utilizan la energía solar a partir de dos o tres paneles solares de 60 u 80 vatios de que alimentan un compresor de corriente continua, el que ayuda a producir un banco de hielo que mantiene la temperatura deseada.
Haití recibió refrigeradores de vacunas después del terremoto de 2010 y lo mismo sucedió en los campos de refugiados en Sudán. "Nuestra intención es que en todas las partes del mundo donde no hay electricidad, tengan acceso a estas unidades", dice Janos Mate de Greenpeace. La Organización Mundial de la Salud es un socio del proyecto SolarChill.
Fuente: Vancouver Courier (4/1/12)
















