El ántrax, carbunco o carbunclo, nombres con los que se conoce a la rara enfermedad producida por el Bacillus anthracis cobró notoriedad durante el año 2001, luego de los atentados a las Torres Gemelas (Twin Towers) en Nueva York.
Tras una etapa de pánico y falsos positivos, tanto en Estados Unidos como en otros lugares del mundo, se planteó una situación mundial inédita, de consecuencias imprevisibles.
En Estados Unidos, el Estado de Florida fue el primer lugar en recibir estos ataques. El primer caso registrado en los últimos 25 años, se registró en Boca Ratón, en el condado de Palm Beach; suburbio mundialmente conocido por su torneo de tenis. En esta ocasión, una persona de 63 años falleció a causa de la enfermedad. Pocos días después, un compañero de trabajo, también enfermó y con ella 6 personas más. El edificio dónde todos trabajaban, de la American Media Inc. (empresa editora de los diarios "The Sun", "National Enquirer", "Star" y otros), fue clausurado preventivamente y sus 300 empleados más 500 personas que pasaron por el mismo, fueron medicados con antibióticos.
Las autoridades de salud, que trabajaron en conjunto con el CDC y el FBI, informaron en primera instancia que el origen del brote parecía ser natural, pero ante el posterior desarrollo de los acontecimientos se investigó una conexión terrorista en el marco de un ataque con armas biológicas. Se abrió una investigación criminal al hallar las esporas del bacilo en el teclado de la computadora de la primera víctima y en otros sectores.
Más tarde, la llegada de correspondencia contaminada con esporas a la NBC, ABC, NBS y el New York Post en New York, demostraron fehacientemente la intención criminal de los envíos. La comprobación de rastros del bacilo en dos empleados de correo en Trenton (New Jersey), desde dónde fueron enviadas las cartas al Gobernador de New York y la NBC, además de la aparición de esporas en el Capitolio, generaron oportunamente un estado de indefensión y confusión en muchos de los habitantes de Estados Unidos.
El gobierno ofreció una recompensa de un millón de dólares a quién aportara información segura; como así también recompensas de diez mil dólares a quiénes denuncien a inescrupulosos que envíen correspondencia con substancias sospechosas, aunque inocuas. También dio un alerta general a sus embajadas en el extranjero.
El ántrax puede contraerse naturalmente en las granjas o haciendas a partir de animales o el propio suelo contaminado; no es habitual encontrarlo en zonas urbanas y mucho menos en edificaciones, a menos que haya sido trasladado de alguna forma. Pero la aparición de un dato no muy difundido ha cambiado el ángulo de investigación: hasta 1996, el ántrax se comercializaba libremente en el mercado sanitario, por lo que el FBI cree que la bacteria pudo haber sido desarrollada hace cincuenta años en su propio territorio. Las pistas conducen a una cepa manipulada en un laboratorio del estado de Iowa en la década del '50 que pudo haber sido distribuida a numerosos centros de investigación.
Si antes de estos sucesos se temía por un ataque bacteriológico, la nueva situación ha generado una gran preocupación. Según informes del semanario francés "Le Journal du Dimanche", un laboratorio del Comité Internacional de la Cruz Roja en Kabul, que cultivaba cepas de ántrax para producir vacunas animales en el país, se encontraba en manos del régimen integrista islámico afgano del talibán. Por otra parte, ya hace tiempo se sabe que Irak ha cultivado grandes cantidades de este bacilo y según el FBI integra la lista de los sospechosos de estos atentados; aunque, como se desprende de otros datos, se ha reforzado también la teoría del atentado interno. (más...)
Vuelve la peste negra ?...
La revista Nature ha publicado el mapa genético de la Yersinia pestis, obtenido en el Sanger Center de Cambridge, Inglaterra. Allí se descifró el genoma de la bacteria que provoca la peste bubónica (plague en inglés), terrible enfermedad que mató un tercio de la población de la Europa medieval y que hoy puede ser una mortal arma bacteriológica.
Este importante paso puede llevar al desarrollo de medicamentos y vacunas para combatirla; situación ésta que a la luz de los acontecimientos contemporáneos, es una noticia sumamente alentadora.
Yersinia pestis es la culpable de terribles epidemias que mataron 200 millones de personas en los últimos 1.500 años. En el 541 A.C. se recuerda la primera: transcurría la dominación del Imperio Romano. La temida "muerte negra" se inició en 1347, dónde cobró 25 millones de vidas en Europa y 13 millones en el Este Medio y China en 5 años. La tercera gran epidemia se inició en China en 1894 y se transformó en pandemia sobre el 1900, matando 12,5 millones de personas sólo en India.
Los antibióticos han eliminado a la peste como asesino natural; aunque unos 2.000 casos anuales son reportados en todo el mundo. La Yersinia pestis ha mutado en el tiempo y tiene gran capacidad de adaptación. Ya existe una variedad resistente a antibióticos desde 1997.
La peste puede ser transmitida a los humanos por moscas que han tenido contacto con sangre de ratas infectadas. El ser humano infectado puede contagiar al toser. Se trata con antibióticos; pero la enfermedad contraida por vía aérea transcurre muy rápido y puede ser fatal en pocos días. Justamente, esta propiedad la hace una temida arma bacteriológica.
Hasta hace pocos años, la peste era un dato histórico y de interés de los microbiólogos, pero el atávico objetivo de la guerra la ubicó en la vidriera de las armas biológicas, ya que puede ser diseminada como aerosol con un simple avión fumigador. Durante la llamada guerra fría, los Estados Unidos y la URSS desarrollaron distintas líneas de investigación sobre esta bacteria y su aerosolización. Pero el haber descifrado el genoma puede hacer que ya no sea un elemento útil para estos fines bélicos. Al igual que el ántrax, su comercialización legal o ilegal fue un hecho hasta 1997 en los Estados Unidos.
Pero el haber descifrado el genoma puede hacer que ya no sea un elemento útil para estos fines bélicos. ya se habla de la posibilidad de desarrollar una vacuna para fines de 2006.
Infecciones globalizadas
Como una consecuencia directa de los viajes de turismo o negocios, los microorganismos pasan de un país a otro; o peor aún, de un continente a otro.
Así lo indican los reportes de nuevas enfermedades, patógenos emergentes y re-emergentes, aumento de la resistencia a antibióticos, etc. Las alteraciones del medio ambiente y el ecosistema provocados por el ser humano contribuye enormemente a la dispersión global de gérmenes que en otras circunstancias se hubieran mantenido en sus lugares de origen.
El impacto de esta situación fue reflejado en 1996 en un informe de la OMS/WHO, que afirmaba que del 65% de las infecciones transmitidas persona a persona y de carácter letal en el mundo, 22% son originadas por alimentos, agua o terrenos contaminados; 13% transmitidos por insectos y un 0,3% por animales.
Las condiciones de pobreza y desarraigo contribuyen al ciclo de las infecciones. Otros factores también influyen en distinto grado: SIDA; edad; ambientes con recirculación de aire o aire acondicionado (aviones, barcos, estadios cerrados, etc.); malnutrición; multitudes; agua sin tratar; redes sanitarias deficientes o inexistentes; y otros muchos factores.
Todo ésto hace muy difícil establecer una vigilancia epidemiológica certera, rápida y eficiente; especialmente en países del tercer mundo o con economías acotadas. Mientras científicos de todo el mundo alertan sobre estas circunstancias, innumerables regiones del mundo se debaten sin fuerzas contra las enfermedades y epidemias surgidas de las míseras condiciones de vida en que se encuentran. Nota del editor: Algo que desde siempre debiera haberse planteado como ayuda humanitaria, hoy se muestra patéticamente como un riesgo global. Será tal vez más efectivo este "miedo globalizado", que el el más puro sentimiento solidario ?...
Usted qué piensa ?...
Avances promisorios para futuras vacunas
La actual posibilidad de realizar el mapa genético de algunas bacterias y virus abre una perspectiva optimista en la elaboración de nuevas y más efectivas vacunas, a través de la Ingeniería Genética y la clonación.
El lograr descifrar el código genético, permite detectar particularidades, fallas o debilidades de esas bacterias que posibilitarán desarrollar no sólo vacunas sino también medicamentos más efectivos.
Es así que en forma acelerada, en los últimos tiempos se han descifrado los genomas de distintos microorganismos: entre otros muchos, los del Plasmodium falciparum (productor de la malaria), Corynebacterium diphteriae (difteria) y Neisseria meningitidis (meningococcemias); responsables de la muerte de millones de personas en el mundo.
En abril del 2000, en Francia se anunciaba que se había descifrado el genoma de las bacterias causantes de lepra y Lysteria. Ese mismo año, se hicieron importantes anuncios sobre este tema, durante la conferencia internacional Genomes 2000, realizada en París.
Neumococo: genoma al desnudo
Científicos estadounidenses descifraron la secuencia del genoma del Neumococo (Streptococcus pneumoniae), bacteria responsable de la muerte por neumonía aguda y meningitis de más de tres millones de niños y ancianos en el mundo, cada año.
Este microorganismo es una de los más peligrosos debido a su virulencia, morbilidad y elevada tasa de mortalidad; situación que empeora a medida que se hace más resistente a los antibióticos, en particular a la penicilina.
Aunque este proyecto fue prolongado, los resultados han sido exitosos, según lo demuestran las investigaciones del Instituto Público de Investigación Genómica (TIGR), con sede en Rockville, Maryland. El equipo de investigadores, dirigido por el doctor Hervé Tettelin, determinó el orden exacto de los 2,16 millones de pares de base que forman el ADN de la bacteria (cuya cepa fue obtenida de un noruego de 30 años), y los resultados finales fueron publicados por la revista especializada Science.
Según los investigadores, el análisis de la secuencia del Neumococo permitirá comparar las diferentes cepas: las no infecciosas y las altamente infecciosas, que son resistentes a los antibióticos. El resultado de esos análisis permitirá identificar nuevos blancos potenciales de tratamientos con medicinas y de prevención con vacunas.
Pueden obtenerse más datos en el sitio del TIGR.
Prácticas en China
La popularidad de las inyecciones y tratamientos con infusiones entre la población china preocupa a los expertos de la comunidad médica. Los abusos y abundancia de tales tratamientos, que en este caso (y también en otros países) tienen profundas raíces ancestrales y culturales; hacen que los riesgos de transmisión de enfermedades se vean potenciados.
Las estadísticas dicen que el 60% de la población ha tenido hepatitis B (unos 150 millones son portadores crónicos), que es un alto índice si lo comparamos con el 1% de Japón o Estados Unidos.
El U.N. Common Country Assessment for China concluyó en 1999 que hay una directa relación entre estas prácticas y la mencionada enfermedad en zonas rurales dónde se realizan en forma rutinaria aún en patologías banales. La recomendación de uso de jeringas descartables ha chocado con el "reciclaje" de jeringas y agujas, que incluso llegan a envasarse nuevamente en el mercado ilegal.
Vacuna cubana contra el SIDA
Un equipo de científicos cubanos proyecta evaluar una vacuna en voluntarios portadores del virus del SIDA. La idea es "hacer un estudio piloto de la vacuna en combinación con la terapia, o sea que en realidad funcionaría como una vacuna terapéutica", explicó el jefe
del Departamento de SIDA del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, Dr. Carlos Duarte.
Este profesional encabeza un grupo de investigadores que desde el año 1992 desarrolla un proyecto dirigido a la búsqueda de un preparado preventivo contra el SIDA. Se trata de un inmunógeno dirigido a estimular las células citotóxicas T para ser inoculado en voluntarios portadores del virus.
Duarte señaló que el equipo que dirige ha concentrado su trabajo en la búsqueda de vacunas basadas en respuestas de defensa celular, a las que considera más promisorias: "Estamos desarrollando dos tecnologías; la inmunización con ADN desnudo y la de vectores vivos, en ese caso los llamados pox-virus".
La primera sustituye la inoculación de una proteína del virus por la de una molécula de ADN denominada plasmidio, que contiene un gen y los elementos reguladores necesarios para producir la proteína del VIH seleccionada dentro de la propia célula humana. "Con los vectores vivos -explicó- el mecanismo es parecido: se usa el pox virus para transportar los genes que uno quiere utilizar en el interior de la célula".
"Nuestro propósito actual de evaluarla en combinación con la triterapia viral, responde a que esta última ha producido un efecto muy importante en la disminución de la cantidad de virus circulante en sangre y un aumento de la supervivencia de los pacientes; aunque
es muy costosa, muy tóxica y no logra erradicar el VIH completamente. Sólo detiene el curso de la infección", dijo. La idea entonces, es dar un tratamiento de triterapia a un grupo de pacientes hasta reducirles al mínimo la cantidad de virus".
Indicó que durante el tratamiento, se le irían incorporando dos o tres dosis de la vacuna para que aumente su respuesta inmunológica contra determinadas regiones del virus.
Viruela: 'dejà vu'
Muchos de nosotros hemos conocido los efectos devastadores de la viruela y además hemos sido inmunizados contra ella, en los años previos a la erradicación. Pero, las nuevas generaciones sólo tienen una vaga idea sobre ella, por lo que conviene refrescar algunos conceptos.
La viruela era una enfermedad infectocontagiosa grave que fue eliminada como tal en todo el planeta; aunque como se sabe que se conservaban virus para "estudio"; aunque actualmente ya se ha decidido que se utilizarán para producir nuevamente vacunas que puedan entrentar a uno de los probables flagelos del siglo XXI: el bioterrorismo. El último caso adquirido naturalmente en el mundo ocurrió en 1977.
La viruela es causada por el virus variola. El período de incubación es de alrededor de 12 días (oscila entre 7 y 17 días). Se propaga de una persona a otra a través de gotas diminutas de saliva (gotitas de Pflügge), por lo tanto cualquier persona que tenga contacto con un enfermo puede contraerla; o a través del contacto con objetos contaminados.
Los síntomas comenzaban con escalofríos, fatiga, fiebre elevada, dolor de cabeza, dolores articulares y musculares (especialmente en la espalda), náuseas y vómitos. Luego de dos a tres días aparece una erupción característica, más visible en el rostro, brazos y piernas: comienza como lesiones planas de color rojizo, luego se vuelve papular (con elevación) y luego se llenaba de pus. La erupción era dolorosa, más densa en cara, brazos y piernas, asociada con picazón y ardor o dolor intenso. Luego, esas pústulas se ulceraban y se secaban formando costras a principios de la segunda semana de enfermedad. Más tarde las costras van curando y luego se desprenden al cabo de tres a cuatro semanas.
Los enfermos de viruela son más contagiosos durante la primera semana, cuando existe la mayor cantidad de virus en la saliva. Sin embargo, existe un leve riesgo de transmisión hasta que todas las costras se han desprendido.
El 30% de los afectados, fallecía. Un porcentaje importante quedaba con secuelas y cicatrices permanentes.
La vacunación rutinaria contra la viruela fue suspendida en 1972. No se conoce con precisión el nivel de inmunidad de las personas vacunadas antes de ese año; por lo tanto, se supone que estas personas también son susceptibles de enfermarse.
En el caso de las personas expuestas a la viruela, la vacuna puede disminuir la severidad de la enfermedad e incluso prevenirla si se administra dentro de los cuatro días siguientes a la exposición. La vacuna contra la viruela contiene un virus vivo, denominado vaccinia. La vacuna no contiene virus de la viruela.
No existe tratamiento comprobado contra la viruela pero en la actualidad se están evaluando nuevos agentes antivirales. Los enfermos de viruela pueden beneficiarse de una terapia de apoyo (líquidos intravenosos, antifebriles, etc.) y antibióticos para combatir cualquier infección bacteriana secundaria que pudiera presentarse.
Nota: Actualmente no hay vacuna disponible a nivel masivo, salvo en ámbitos específicos (en los Estados Unidos se están produciendo suministros de vacuna contra la viruela para grupos específicos y casos de emergencia; probablemente otros países también la tengan en pequeñas cantidades. Canadá y algunos países europeos ya han reservado stocks en los laboratorios productores). La OMS, luego de las primeras recomendaciones de destrucción de las reservas, recomendó finalmente en enero de 2002, mantenerlas para el desarrollo de nuevas vacunas.
(Información para Estados Unidos).
Epidemia de Dengue
El dengue, enfermedad reemergente transmitida por un mosquito, alcanzó en 2002 proporciones de epidemia en Asia y Latinoamérica: así lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) y refiere a Brasil, Honduras, Nicaragua, El Salvador, el sur de México y Venezuela como los países más afectados.
Durante una conferencia de prensa desarrollada en Ginebra, Mike Nathan, especialista de enfermedades transmisibles de la OMS, dijo que "como en 1998, enfrentamos una epidemia que afecta especialmente los trópicos, más o menos en la misma época". En ese año, se contaron 1,2 millones de personas afectadas por dengue en el mundo.
Durante 2002, sólo en Brasil se registraron más de 550.000 casos de dengue, de los que la mitad se produjeron en Rio de Janeiro. Alrededor de 2.000 casos desarrollaron la forma hemorrágica, dando lugar a 84 muertes.
La infección se manifiesta con síntomas como fiebre y prurito una semana después de la picadura del mosquito. La forma hemorrágica, a menudo se presenta después de una segunda infección por otro de los cuatro tipos de virus del dengue.
José Esparza, coordinador en la OMS de los programas de vacunación para enfermos virales, comentó que se han registrado diez veces más de casos en Latinoamérica, con respecto a los 60.000 anuales en los años '80.
Informe mundial sobre vacunas
Según el informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y el Banco Mundial (BM) a fines del año 2002, titulado "Vacunas e inmunización: situación mundial",
de los 10 millones de niños que mueren cada año en el mundo, 2 millones lo hacen a causa de
enfermedades corrientes que podrían haberse evitado con vacunas.
Sigue afirmando que el sarampión mata aún a 700.000 niños cada año, la neumonía a 450.000, la hepatitis B entre 500.000 y un millón, y la meningitis unos 60.000. Ante esta situación, la OMS ha solicitado a los países donantes que aumenten sus donaciones para ampliar los programas de vacunación.
El informe advierte de que si no se toman urgentes medidas en materia de financiación, investigación y cobertura mundial de vacunación, "el mundo verá la reaparición de viejas enfermedades y estará expuesto a nuevas infecciones". En ese sentido, recuerda que la vacunación hoy día no alcanza a un 25% de la población infantil mundial. Según voceros de la OMS, la tasa de cobertura mundial es "catastrófica", con grandes desigualdades entre las poblaciones rurales y las urbanas, en detrimento de las primeras, y entre los países ricos y pobres. La desigualdad de la cobertura médica, y en concreto de la inmunización, entre los países del norte y el sur del planeta es una de las dificultades que denuncia el documento: mientras en el mundo desarrollado la vacunación abarca casi a todos los niños, en el África sub-sahariana, sólo la mitad se encuentran a salvo de enfermedades como la tuberculosis, sarampión o tétanos. En las regiones más pobres de los países en vías de desarrollo, apenas un niño de cada 20 ha sido vacunado: el número de niños menores de 5 años que fallecen en el África sub-sahariana se ha duplicado en los últimos 40 años, pasando de 2,5 a 4,5 millones de muertes anuales.
La vacunación sigue siendo el medio más barato para luchar contra la propagación de enfermedades infecciosas: la ayuda aportada a los países en vías de desarrollo para vacunación asciende a 1.560 millones de euros. El citado informe asegura que con sólo elevar esta cifra en otros 250 millones, se conseguirían vacunas para un millón de niños más.
El documento se extiende en la urgencia de encontrar una vacuna contra la malaria, que mata al año un millón de personas, en su mayoría niños africanos, y otra contra la tuberculosis. Esta última enfermedad, que parecía controlada, está reapareciendo en muchos casos asociada al HIV y es resistente a los antiguos fármacos. El SIDA ocupa un capítulo importante del informe: el 95% de los infectados se encuentra en los países en vías de desarrollo, pero menos de un 10% de los fondos invertidos en buscar una vacuna se utilizan para buscar un producto capaz de proteger a estas poblaciones. (Informe)