... Y volvió la difteria a España después de 30 años

Por el Dr. José Cristóbal Buñuel Álvarez
 
Ante noticias como la de ayer, uno se queda sin palabras: "Un niño de Olot no vacunado, primer caso de difteria en España desde 1987".
 
Asombroso. Increíble.
 
La difteria es una de esas enfermedades prácticamente erradicadas del hipotético "Primer Mundo". Sólo hipotético. Y estaba prácticamente erradicadagracias a la existencia de una vacuna segura, inmunógena y eficaz. Una vacuna que está incluida en todos los calendarios de vacunaciones sistemáticas de todos los países del planeta.
 
El niño en cuestión, que está en la UCI en estado crítico, no había sido vacunado por sus padres. ¿Qué es la difteria? Soy consciente de que este blog lo leen, además de profesionales sanitarios, muchos padres. Así que dejo aquí un enlace de medlineplus, donde se explica en lenguaje sencillo en qué consiste esta gravísima enfermedad. Enfermedad de una muy elevada morbimortalidad.
 
De los grupos antivacunas ya hemos hablado hasta el hastío en este blog. Conozco bien estos grupos, están bien organizados y es imposible hacerles ver que las vacunas protegen, que las vacunas previenen enfermedades, que las vacunas salvan millones de vidas. Viven en una especie de delirio conspiranoico irreductible. He tenido incluso alguna experiencia personal kafkiana al respecto con personas de estos grupos, experiencia que ya relaté en este blog y que merece la pena volver a leer ("Érase una vez... una historia verdadera sobre "antivacunas").
 
Este esgraciado y lamentable caso debería hacernos pensar a todos: profesionales de la sanidad, autoridades sanitarias, sociedad en general. Un niño no vacunado corre un grave riesgo de contraer enfermedades potencialmente mortales. Es un riesgo para sí mismo y también para los demás. 
 
En aras de una supuesta libertad individual para vacunar o no a un hijo se pone en riesgo a los hijos de otros. Ya lo comentó hace unos días Jules Hoffman, Premio Nobel de Medicina: "No vacunar es un crimen".  El doctor Hoffman tiene toda la razón. Lamentablemente... soy pesimista: estos grupos van a seguir existiendo en España. Y van a seguir poniendo en peligro de forma irresponsable a sus hijos y a los hijos de los demás. Sólo una ación legal, política, conviertiendo el calendario de vacunaciones sistemáticas en obligatorio, argumentada por razones científicas que actualmente existen más que de sobras, puede poner fin a esta sinrazón.

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