Cuánto queda por hacer por las enfermedades inmunoprevenibles?

Enfermedades infecciosas como la viruela, la neumonía, diarreas por rotavirus, la malaria y el sarampión han causado estragos y muerte durante siglos en la población humana. Las huellas dactilares de estas enfermedades mortales se pueden encontrar en las páginas de la historia.

Ya en el año 460 aC, Hipócrates describía los terribles efectos de la neumonía. Cicatrices de viruela se puede observar en momias egipcias de más de 3.000 años de antigüedad. El filósofo y médico persa Rhazes, ha detallado la devastación que provocó el sarampión el siglo 10.

Sin las ventajas de la medicina moderna, nuestros antepasados tenían poca o ninguna defensa contra las enfermedades infecciosas, y las tasas de mortalidad eran altísimas. En 1531, por ejemplo, el sarampión era responsable de la muerte de la mitad de la población de Honduras. Además, algunas estimaciones históricas indican que las tasas de mortalidad durante las epidemias de viruela entre los nativos americanos en la primera parte del siglo 15, era de hasta el 90%.

Sin embargo, como la ciencia avanzada, la humanidad desarrolló defensas contra las enfermedades infecciosas en forma de intervenciones médicas que salvan vidas, la terapéutica, productos médicos (incluidas las vacunas) y hábitos y comportamiento. Pero, en el mundo desarrollado, este importante avance sanitario se convirtió rápidamente en una marea en contra de la prevención de las enfermedades infecciosas.

En los Estados Unidos, la mortalidad por enfermedades infecciosas disminuyó un 95% durante las primeras 8 décadas del siglo 20; partiendo de 797 muertes por cada 100.000 habitantes en 1900 a 36 muertes por 100.000 en 1980. El éxito de los programas de vacunación en los Estados Unidos y Europa, marcó en ese siglo el inicio del concepto de "erradicación de enfermedad": En 1977, después de una campaña de una década con la participación de 33 naciones, la viruela fue erradicada del planeta.

Sin embargo, para millones de personas que viven en países pobres y en desarrollo, es como si estas intervenciones para salvar vidas nunca se hubieran desarrollado Las personas que viven en países en desarrollo representan más del 80% de la población mundial (el Banco Mundial define los países en desarrollo como los que ganan menos de U$A 11.905.- per cápita al año).

Un niño nacido en un país en desarrollo se enfrenta a muchos de los mismos riesgos que sus ancestros sufrieron hace 1.000 años atrás: comparado con un niño nacido en un país de altos ingresos, tiene 237 veces más probabilidades de morir por una infección a Haemophilus influenzae b (Hib); 118 veces más probabilidades de morir de diarrea por rotavirus y otras como enfermedad neumocóccica, VIH / SIDA y tuberculosis. Para estos niños, medicina moderna está muy lejos. Es por ello que las tasas de mortalidad infantil en el mundo en desarrollo siguen siendo 60 veces mayor que en los países desarrollados, y la esperanza de vida es más corta en casi un cuarto de siglo.

Fuente: Human Vaccines 2010;Vol 6(11):922 925

 

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