La desconfianza en las vacunas provoca que vuelvan fantasmas del pasado

Hace muchos años que enfermedades como el sarampión, la poliomielitis o la malaria han desaparecido de los titulares del periódicos y de los miedos de la sociedad, gracias a las vacunas, que han conseguido minimizar o incluso eliminar estos riesgos. Pero justamente el "olvido" por parte de la población de este tipo de enfermedades está provocando que muchos padres que les han perdido el miedo ya no vacunen a sus hijos frente a ellas, porque prácticamente no existen. Pero ésta es un arma de doble filo, porque la falta de vacunaciones suele provocar nuevos brotes de las enfermedades.

Eso es, precisamente, lo que está ocurriendo con el sarampión. El año pasado Europa se enfrentó a 30.000 casos y varias muertes por esta enfermedad anacrónica. En España se detectaron 274 casos en 2010 y este año solo en Andalucía ya se sextuplica esa cifra, según explica José María Bayas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y especialista del Clínico de Barcelona.

Bayas intervino en el I Foro de Análisis y Discusión sobre vacunas, celebrado la semana pasada en Calatayud (Zaragoza), junto a otros especialistas en vacunas como Juan José Picazo, jefe del servicio de microbiología clínica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Picazo incidió también en el problema que genera el "abandono" del calendario recomendado de vacunaciones porque "no es un tema baladí, es algo muy importante". "No hay pretexto alguno para decir que se tienen dudas, los datos están ahí. Ya se nos ha olvidado lo peligrosas que son las infecciones simplemente porque ya no hay", insistió Picazo.

Javier Díez Domingo, del Instituto Valenciano de Vacunas, insiste en que "la vacuna es la medida de salud pública que más muertes ha evitado tras la potabilización del agua", por lo que es imprescindible que se mantenga la costumbre. Lo complicado es hacer ver al paciente la necesidad de prevenir las enfermedades, ya que muchas veces los efectos secundarios de las vacunas provocan rechazo. Pero lo que la comunidad médica tiene que conseguir transmitir a la sociedad es que esos efectos secundarios son siempre la mejor opción ante una posible infección. "Ninguna madre ha ‘visto’ el beneficio de vacunar a su hijo de meningococo C, pero gracias a ello más de mil madres tienen a sus hijos", ejemplifica Diez Domingo.

Picazo añade que, desde que consiguieron erradicar la viruela, las vacuna san sido "víctimas de su propio éxito", ya que su gran eficacia ha conseguido que la población se olvide de las enfermedades que se han evitado. De hecho, según este experto, "si se vacunaran todas las personas, se evitarían más de tres millones de muertes al año en el mundo". Aún así, hoy en día todavía hay 23 millones de niños en el mundo que no reciben las vacunas básicas (poliomielitis, tos ferina, sarampión, hepatitis B, varicela, rubeola, parotiditis, meningococo C…), confirma el experto.

España, según explica Bayas y a pesar de la reciente alarma ante el aumento de casos de sarampión, es de los países con mejores coberturas de vacunación. Entre los años 2003-2004 se consiguieron los mejores resultados, alcanzando hasta un 98% de cobertura de vacunas. Pero, se lamenta, desde entonces se observan retrocesos. Por ejemplo, la segunda dosis de la vacuna triple vírica -que cubre sarampión, rubeola y paperas- ha descendido al 90% en los últimos años y la del papiloma fue del 77 % en el periodo 2008-2009 por la desconfianza o el olvido de la población.

En opinión de Bayas, es probable que en España (y seguramente en otros lugares del mundo, como está ocurriendo en EE.UU) vayan a aumentar los grupos detractores de la vacunación, "porque no ven los riesgos". "Las autoridades deberían ser más beligerantes con estas formaciones anti vacunas", asevera.

Por Liliana Abad

 

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