La epidemia de polio me marcó para siempre

La poliomielitis ha sido mi vida. Sé que mucha gente no recuerda o ni siquiera conoce la epidemia que se extendió por todo el país en 1956, pero en mi caso fue la condena que me deparó el destino.

No consigo imaginarme qué hubiera sido de mí sin la enfermedad que me afectó a los dos años, cuando era casi un bebé.

Lo que conozco lo supe por relatos ajenos, poco precisos aunque repetidos, que ya forman parte de la bruma del pasado. Aunque había habido brotes anteriores, el de ese año fue muy poderoso y se cobró más de seis mil víctimas. Ante la amenaza, la gente se desesperaba por tomar algunos recaudos que luego se revelaron inútiles. Cuentan que en pueblos y ciudades se organizaban tareas de limpieza, movidas por la creencia de que el virus estaba “en el aire”. Espontáneamente, los vecinos se dedicaban a limpiar baldíos y desmalezar. Las casas olían a lavandina y acaroína y entre las ropas de los más chicos asomaban las bolsitas con alcanfor despidiendo un inconfundible perfume acre.

 

El pavor era comprensible porque la enfermedad atacaba a los niños. Cualquier método o sugerencia se adoptaba de inmediato con tal de prevenir el contagio. Era común ver paredes y árboles pintados con una mano de cal, lo que les daba un aspecto extraño, de un blanco fantasmal. Las bandas blancas en los troncos se mantuvieron muchos años, incluso cuando la epidemia ya había pasado al olvido con los planes de vacunación obligatoria.

Ignoro si en mi pueblo reaccionaron de la misma manera. Sólo sé que, con muy escasos recursos, mis padres me trajeron desde el Chaco buscando la cura. Así llegaron hasta el Hospital de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer que, por entonces, todavía no estaba especializado en el tema. No encontraron lo que esperaban porque la polio ya me había paralizado sin remedio, y decidieron regresar a casa.

Sin mí...

(ver artículo completo)

Fuente: Columna Sociedad - Mundos íntimos - Clarín Digital

Comparte este articulo

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn