Dr. Ciro de Quadros - Un gladiador de las vacunas

Entrevista de Ángeles López, para www.elmundo.es - Madrid (20/6/12)

El Dr. Ciro de Quadros, brasileño, lleva 30 años fuera de su país, pero fue gracias a sus primeros trabajos en la Amazonía brasileña lo que le llevó a tomar conciencia de que su destino estaba en el campo de las vacunas. Y no se equivocó. A sus 72 años, Ciro de Quadros, experto en Salud Pública, tiene el honor de haber sido el responsable de la eliminación del sarampión y la poliomielitis en Latinoamérica. Su acción no se ha limitado a ese continente, también ha sido protagonista de la erradicación de la viruela en África. Por todo ello, ha recibido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo y allí, en la sede de esta Fundación, ha hablado con ELMUNDO.es de los retos en Salud Global y de cómo los países deben tener un papel estelar a la hora de eliminar de la faz de la tierra algunas enfermedades.

 

¿Cuál es la situación actual en relación a las vacunas?

Yo suelo decir que estamos viviendo el siglo de las vacunas. El pasado siglo fue el de los antibióticos y el de los quimioterápicos, pero éste es el de las vacunas. La comunidad internacional está muy interesada en ellas y ahora nos enfrentamos a varios retos. El primero sería utilizar las vacunas en su plenitud para que alcancen a toda la población. Y luego están las metas específicas, como terminar de erradicar la poliomielitis, para lo que falta muy poco, y luchar también contra el sarampión y la rubeola.

¿Hasta qué punto son responsables los países en esa lucha?

Hay que intentar que los países sean los dueños de su vacunación y que no dejen en manos de actores externos esa responsabilidad. Pero además, necesitamos innovar en nuestro trabajo para que la introducción de las vacunas en cada país sea lo más rápida posible. En Latinoamérica lo estamos consiguiendo. El último ejemplo ha sido con las vacunas contra el rotavirus y el neumococo, que ya están allí. Pero para que eso ocurra a nivel global, será necesaria una colaboración entre los gobiernos, los sectores públicos y los privados. Además, debe mejorarse el diálogo con la industria. Pero no nos podemos quedar ahí. Hay que aumentar la capacidad de producción de vacunas en los países emergentes para reducir los precios y también organizar mecanismos de financiación y de compra de estos productos. Así se ha hecho a través de la Organización Panamericana de la Salud, que estableció una central de compras y que cuenta con los mejores programas de vacunación.

¿Por qué Latinoamérica ha conseguido erradicar el sarampión y la rubeola y Europa no?

Europa no lo ha hecho simplemente por falta de interés. Muchos países europeos no tienen una buena organización de sus programas de vacunación, y ni siquiera cuentan con un director de vacunas. Además, como en muchos casos la mortalidad del sarampión no es muy alta, cuando se dan casos aislados, se banaliza. Pero cuando ocurren los brotes, la mortalidad crece. En mi opinión, hay falta de interés en eliminar enfermedades que realmente lo son. Nosotros ahora en el Instituto de Vacunas Albert B. Sabin [del que es vicepresidente ejecutivo] estamos trabajando en coordinación con la Sociedad Internacional de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud para aumentar el interés de todos los países en la erradicación de estas enfermedades.

Quizás esto ocurra porque la salud es una cuestión de organización, no sólo de la calidad de los sistemas sanitarios, ¿no es así?

No se justifica con la tecnología que hay en los países europeos que haya casos de transmisión autóctona de sarampión y de rubeola. Es totalmente inaceptable.

Además de esa falta de interés, ¿han podido contribuir los grupos antivacunas en Europa?

No son la razón principal por la que hay sarampión y rubeola, porque son grupos pequeños. Es cierto que son un problema, y hay que explicarles el valor de las vacunas y dialogar con ellos, pero siempre habrá personas que no quieran hacer una cosa u otra. No se trata de esto. Hay países que lo han hecho bien, pero otros no. Cataluña ha organizado bien su sistema de vacunación y ha controlado los casos de estas enfermedades. Su modelo se puede exportar a otras comunidades, de hecho ya se ha realizado. No obstante, España no está mal en comparación con otros países europeos. En definitiva, debe haber interés y una estructura que se ocupe de administrar la vacuna, vigilar su aplicación y evaluarla.

¿Dónde está el 'talón de Aquiles' de la generalización de las vacunas en el mundo?

El cuello de botella está en los países de medianos ingresos, como los de Latinoamérica, algunos de Asia, de Oriente Medio, algunos, no muchos, de África, de Europa del Este... Son los que tienen más problemas para financiar las vacunas, ya que los que tienen un PIB per cápita inferior a los 1.500 dólares son ayudados por la Alianza Global para Vacunas e Inmunización [GAVI, según sus siglas en inglés] que consigue recursos para comprar las vacunas y entregarlas a los países más pobres, con un coste para ellos inferior a medio dolar. Por otro lado, los países ricos no tienen problemas para pagar sus vacunas, si no lo hacen es por falta de interés. Por eso es necesario buscar nuevos mecanismos de financiación y de compra para que todos aquellos estados con pocos recursos obtengan estos productos a un precio razonable.

¿Qué le pareció el papel de la OMS en la epidemia de gripe A? Y hablando del virus de la gripe, en este caso el aviar, ¿considera que la investigación sobre el H5N1 debe ser pública a pesar de los riesgos que ello conlleva?

Respondiendo a la última pregunta, creo que la ciencia debe ser transparente. No puede quedar en un pequeño grupo de personas. En cuanto a la gripe A, la OMS demostró la capacidad del mundo de tener un sistema de vigilancia epidemiológica. Fue un ejemplo muy bueno de reacción mundial y nos da confianza de que el mundo está preparado para reconocer y reaccionar a problemas tan importantes como el H1N1. Lo que también se comprobó con este episodio es que es necesaria una mayor inversión de recursos para mejorar la tecnología que se emplea en el desarrollo de una vacuna, porque para la de la gripe todavía se depende de huevos y no hay suficientes para hacer una vacuna global. A partir de ahí, se empezó a trabajar en una nueva tecnología y en la fabricación de adyuvantes, es decir, de una crisis salió conocimiento.

Pero hubo mucha gente que criticó a la OMS por lanzar mensajes demasiados tremendistas, ¿qué opina de eso?

Si no lo hubiera hecho, se la hubiera criticado de lo contrario. No hay que hacer caso a las críticas, sólo a las constructivas. Siempre hay gente dispuesta a lanzar críticas.

¿Usted se ha tenido que enfrentar a muchas críticas cuando empezó a desarrollar el sistema de vacunación en Latinoamérica?

Claro, a mí me dijeron que las campañas contra la polio eran malas, y que la vacunación iba a generar más problemas que la propia enfermedad. Así que cuando erradicamos el sarampión, decidí que se creara un grupo internacional, e independiente, de evaluación para comprobar si efectivamente había sido una medida positiva, como yo pensaba, o había sido contraproducente. Pensé que era la mejor solución porque la OMS quería lanzar la campaña mundial contra la poliomielitis y nuestro caso era una oportunidad para conocer cómo afectaba la vacuna a la sociedad. Después de dos años de estudio se comprobó que la erradicación de la polio era tremendamente positiva para el desarrollo de los sistemas sanitarios y de los países.

¿Qué opina del papel que tiene Bill Gates a través de su Fundación?

Los filántropos, como Bill Gates, son muy importantes porque son recursos que vienen del sector privado para ayudar al desarrollo de salud, siempre y cuando estén de acuerdo con las políticas globales. En cuanto a la Fundación Gates, creo que ha hecho una labor muy importante en aspectos de salud, investigación, desarrollo de vacunas, erradicación de la polio, donación de recursos a la alianza GAVI...

¿Tiene en mente la jubilación?

Nooo. Qué iba a hacer yo. Si no tengo 'hobbies', mi 'hobby' es el trabajo. Sí, voy al cine, al teatro, leo... pero mi verdadero divertimento es mi trabajo. Además, con mi trabajo viajo mucho, de aquí me voy a Siena, de allí a Praga...

¿Y qué tal lleva el 'jet lag'?

Bien, no tengo problemas. Quizás estoy acostumbrado.

 

 

Comparte este articulo

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn