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ENFERMEDAD VACUNA MARCAS NOVEDADES

 

VACUNAS ANTIMENINGOCÓCCICAS

 

 

Nota importante: Las marcas o nombres fantasía contenidas en esta página corresponden a la farmacopea de la República Argentina, país de origen de este sitio; por lo tanto constituyen sólo una referencia para el mismo. Estas marcas pueden modificarse o no, e incluso diferir en otros países. No deben tomarse en ningún caso como indicación o sugerencia sin una consulta o prescripción médica.

Polisacáridas

 En desuso

Conjugadas

Monovalente

 VARIAS MARCAS

Monovalente (B)

 BEXSERO

Cuadrivalente (A-C-W135-Y)

 MENACTRA (MenACWY-D)

 MENVEO (MenACWY-CRM)

 

Vacuna Antimeningocóccica

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VACUNA ANTIMENINGOCÓCCICA

 

 

ACTUALIZADO AL 2/7/18
TIPOS DE VACUNAS
INDICACIONES
CONTRAINDICACIONES
EFECTOS COLATERALES
CALENDARIO ARGENTINO

Ante la creciente aparición de casos de resistencia antibiótica del Meningococo tipo B, desde el año 1963 se intensificó la búsqueda de una vacuna efectiva.

En 1969 fue desarrollada en EE.UU. una vacuna contra el Meningococo C, y poco tiempo después, Francia hizo lo propio con el A. Esta combinación se usa en distintos países.

Desde 1981 se dispone de una vacuna combinada para los serogrupos A, C, Y y W135 y ha sido utilizada en forma rutinaria en algunas fuerzas armadas.

El desarrollo de vacunas conjugadas en forma aislada contra el meningococo B o C, o que combinan varias cepas ya se han incorporado en distintos países.

Tipos de Vacunas

Polisacáridas:

Todas tienen poca efectividad en menores de 2 años y reducida en menores de 3-4 años, a excepción de la del grupo A que provoca buena respuesta de anticuerpos desde los 3 meses de edad. La del grupo C reduce hasta un 50% el carácter de portador.

Se trata de la primera generación de vacunas antimeningocóccicas.

Conjugadas:

Ya se comercializan vacunas monovalentes contra los meningococos de tipo B, C y tetravalentes, contra las cepas A-C-Y-W135. Utilizan proteínas transportadoras, al igual que las vacunas antihaemophilus.

Estas permiten, a diferencia de las polisacáridas, su uso en niños menores de 2 años. Las indicaciones pueden diferir según sus marcas.

Indicaciones

Las polisacáridas han sido reemplazadas por las conjugadas. Se recomendaba en situaciones de epidemia; inmunocomprometidos (incluidos HIV+); asplénicos; viajeros a zonas endémicas o epidémicas; déficit de complemento o properdina, brotes a germen reconocido o contactos; personas en riesgo (niños y adultos de comunidades cerradas o semicerradas).


 Las conjugadas monovalentes están dirigidas exclusivamente a los meningococos de tipo B y C, en forma individual. 

 Las tetravalentes, para los grupos A-C-W135-Y, son efectivas desde los 2 o 9 meses de edad según el laboratorio productor y se aplican en 2 o 3 dosis en menores de 1 año más un refuerzo luego del año. En mayores de 2 años, se aplica una sola dosis.

Nota: en los niños asplénicos, debe esperarse a completar la serie de vacuna antineumocóccica, ya que puede haber una potencial interferencia. 

 Nota 1: En el país, luego de las monovalentes, se han aprobado dos cuadrivalentes: MenACWY-D (de 9 meses a 55 años) y MenACWY-CRM (de 2 meses a 55 años). El Ministerio de Salud sugiere su uso en asplenia, déficit de complemento, niños con VIH, personal de salud en contacto con el germen, viajeros a zonas endémicas, niños o adultos en instituciones semi-cerradas. Los brotes epidémicos deben ser evaluados para actuar en consecuencia. Las situaciones individuales dependen de la situación epidemiológica y el criterio médico. Ver Fundamentos de la Introducción de la Vacuna Tetravalente (ACWY) conjugada contra el meningococo del Ministerio de Salud (pdf)

* No hay información sobre la posibilidad de intercambiar las marcas.

 Nota 2: A partir de agosto de 2017, también fue aprobada una vacuna contra el serogrupo B, con lo que queda cubierto un gran espectro contra el meningococo.

Aplicación: 

Lactantes de 2 a 3 meses: 3 dosis con intervalo de 1 mes entre dosis y un refuerzo a los 12-15 meses de edad.

Lactantes de 3 a 5 meses: 2 dosis con intervalo mínimo de 2 meses y refuerzo al igual que la anterior.

Lactantes de 6 a 11 meses: 2 dosis, intervalo de 2 meses y refuerzo al segundo año de vida (o un intervalo mínimo entre segunda dosis y refuerzo no menor de 2 meses, si es necesaria la vacunación rápida).

Lactantes de 1 a 2 años: 2 dosis con el mismo intervalo y el refuerzo en tre 12 y 23 meses entre segunda dosis y refuerzo.

Niños de 2 a 10 años, adolescentes y adultos: 2 dosis con intervalo no menor a 1 mes. Refuerzo aún no establecido.

Contraindicaciones

Para todas las vacunas antimeningocóccicas.

  Alergia a alguno de los componentes.
  Procesos febriles o enfermedades agudas con compromiso del estado general.
La inocuidad de las vacunas en el embarazo no está demostrada; sin embargo, no están formalmente contraindicadas durante el embarazo y la lactancia, pudiendo ser administradas en caso de riesgo.
  Trastornos de la glándula suprarrenal.

  Otras.

Usar con precaución: Trombocitopenia o cualquier desorden de coagulación.

Efectos Colaterales

Edema y dolor en el sitio de aplicación, fiebre (a veces alta) y en forma esporádica, eritema, vómitos, diarrea, cefalea, púrpura, hipotonía, excepcionalmente convulsiones (éstos tres últimos en la combinación B+C).

Calendario Nacional de Vacunación (Argentina)

 Desde enero de 2017 se inició la estrategia de vacunación oficial antimeningocóccica con una vacuna conjugada tetravalente .

1a dosis: 3 meses de edad.

2a dosis: 5 meses de edad.

Refuerzo: 15 meses de edad (en forma simultánea con la vacuna contra varicela)

La estrategia se completa con

Adolescentes al cumplir los 11 años de vida (junto con las vacunas Triple acelular y contra el VPH).

 

Ver: Normas Nacionales de Vacunación

 

 

A Meningococo

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ENFERMEDADES A MENINGOCOCO

 

ACTUALIZADO AL 28/7/17
AGENTE ETIOLÓGICO
EPIDEMIOLOGÍA
CLÍNICA
SITUACIÓN EN EL MUNDO
SITUACIÓN EN ARGENTINA
MANEJO DE BROTES

 

La primeras referencias de patología probablemente relacionadas con este microorganismo, se remontan al siglo XVI, aunque la descripción de una enfermedad que afectaba al sistema nervioso, pareciera coincidir con un cuadro de meningitis meningocóccica. Viesseux la menciona como fiebre cerebroespinal epidémica.

En 1806 se describieron brotes epidémicos en Nueva Inglaterra.

Agente Etiólogico

Es un diplococo Gram negativo, bacteria aeróbica, inmóvil, capsulada no esporulada, llamado Neisseria meningitidis (Nm) o comúnmente, Meningococo. La mayoría de las especies del género Neisseria se incluyen en la flora bacteriana normal, tanto humana como animal. La transmisión de Nm se produce a través de la vía aérea superior, de persona a persona, existiendo portadores sanos que transportan la bacteria en su mucosa respiratoria. Puede haber transmisión sexual del meningococo, lo que genera una doble portación.

Presenta 13 serogrupos definidos por el polisacárido capsular: A, B, C, D, E29, H, I, K, L, X, Y, Z, W135.

Los A, B, C, Y y W135 son responsables del 90% de las enfermedades meningocóccicas a nivel global. El A ha sido responsable de los brotes en África Ecuatorial, Oriente Medio y Sudeste Asiático. El B, de los últimos brotes producidos en Cuba, Sudamérica, Australia y algunas regiones de Europa. El C se asocia a brotes y prevalece en América del Sur, aunque muestra un notable crecimiento en los últimos años tanto en Europa como en Canadá.

El W135 fue el responsable de los brotes en Arabia Saudita, durante las peregrinaciones a la Meca (2000/2001) y comienza a aparecer en Sudamérica. El resto son de menor virulencia pero con algún índice de mortalidad. Se observa el aparente aumento de incidencia de un clon virulento: el ET-15.

Epidemiología

Está ubicada entre las diez principales enfermedades del ser humano, según la OMS y debe ser considerada una emergencia infectológica. Las infecciones son más frecuentes en invierno y primavera y por lo común afectan a niños de corta edad, pero no hay un grupo etáreo que quede exento de esta enfermedad. En períodos no epidémicos, el 25% de los afectados son menores de 1 año, el 50% menor a 3 años y el 80% menor a 15 años.

El serogrupo B es la causa habitual en los menores de 4 años, mientras que el C en los que superan esa edad. Suelen aparecer brotes epidémicos en forma esporádica que implican un incremento de las tasas de incidencia cada 8 a 12 años.

Es una enfermedad de baja incidencia en los países desarrollados. La enfermedad se manifiesta en el 80-85% de los casos en forma de meningitis, aunque puede presentarse como un proceso febril sin foco, con buen estado general hasta con un cuadro de sepsis fulminante con altas tasas de mortalidad. Actualmente se están presentando brotes de meningitis en ciertas comunidades cerradas o semi-cerradas (ej.: estudiantes), especialmente anglo-sajonas; pero en el tercer mundo dónde las condiciones de hacinamiento son un factor agravante, adquiere suma importancia: es conocido el llamado "cinturón del Sahara", en dónde la enfermedad es endémica, aunque a predominio del grupo A. Allí, la incidencia de la enfermedad es de 1.000 casos cada 100.000 habitantes.

El único reservorio es el hombre y se transmite de persona a persona (por gotas de Pflügge o secreciones nasofaríngeas). Generalmente no pasa de una infección banal de las vías aéreas superiores pero en unos pocos casos se produce la enfermedad invasiva o meningitis.

La edad es el principal factor que determina el riesgo de infección. Debido al pasaje transplacentario de anticuerpos IgG maternos, el recién nacido está protegido contra la enfermedad (inmunización pasiva). Por ello la población de mayor riesgo es la del grupo entre los 6 meses y 4 años. La inmunodeficiencia es un factor de riesgo: deficiencias primarias humorales o combinadas (deficit de complemento, asplenia anatómica o funcional, enfermedades oncohematológicas y diferentes hipogammaglobulinemias).

La portación habitual en períodos interepidémicos es del 1 al 15%, pudiendo superar el 30% en convivientes (el portador tiene 200 a 1.000 posibilidades más que el resto de padecer la enfermedad), aunque durante un brote en grupos cerrados puede llegar al 50%. Por otra parte, factores como el humo (cigarrillo, carbón, leña, etc.) e infecciones virales pueden incrementar la portación.

Un trabajo norteamericano, concluyó que los alumnos internados en colegios, tienen tres veces más riesgo de padecer una meningococcemia que aquéllos que viven fuera del establecimiento.

Clínica

La infección aguda de las meninges se produce luego de una incubación de 3 a 10 días y un período de contagio de hasta no menos de 48 horas de instaurado el tratamiento específico. Es de comienzo repentino, con hipertermia, cefalea intensa, náuseas o vómitos, fotofobia, rigidez de nuca o envaramiento, mal estado general y un signo que la define: petequias (pequeñas hemorragias puntiformes). La evolución sin tratamiento, es muy rápida y letal.

En épocas pasadas, la tasa de letalidad superaba el 50%, pero el diagnóstico temprano y los antibióticos modernos hicieron que esa tasa descendiera a menos del 10%.

La enfermedad por Meningococo puede desarrollarse en forma asintomática o como patologías no severas; pero las formas llamadas invasivas (meningococcemias) siguen siendo muy graves y con alta mortalidad (18% y más).

Se estima que el 20% de los casos de meningitis bacteriana son meningocóccicos, y de éstos, el 20% corresponde al meningococo C. La letalidad oscila en el 10%, con un porcentaje de secuelas del 5 al 10% (especialmente auditivas).

Es una enfermedad que causa gran alarma entre la población común y la comunidad profesional.

Formas de presentación:

 Bacteriemia o bacteriemia oculta.
 Meningoencefalitis purulenta o líquido claro.
 Sepsis.
 Meningococcemia crónica.

Situación en el Mundo

En abril del 2000, varios casos de meningitis producidos por el serogrupo W135 fueron reportados desde distintos países, creando un significativo alerta, ya que ésta no era una cepa habitual en las epidemias. La aparición prácticamente simultánea de unos cuarenta casos en Gran Bretaña, Francia, Países Bajos y Omán tenían como punto en común una peregrinación a La Mecca. Luego se sumaron tres casos en Estados Unidos, con el mismo origen. En este último país, se ha incrementado la incidencia del serogrupo Y.

Se confirmó posteriormente que en Arabia Saudita se habían producido alrededor de 200 casos de enfermedad meningocóccica, de los cuáles 30 correspondían al serogrupo W135. En el 2001, a pesar de todas las precauciones tomadas, la gran congregación de peregrinos volvió a ser un buen terreno para el meningococo, con predominio absoluto de la cepa mencionada.

Todos los años, se producen brotes de meningitis meningocóccica en el centro, este y oeste de África.

En los años 2001, 2002 y 2003, se hicieron evidentes los brotes por meningococo del tipo C en comunidades de estudiantes, en países como Estados Unidos, Inglaterra, Australia y Canadá, que incorporaron a sus esquemas oficiales vacunas antimeningocóccicas.

Se estima que se producen unos 120.000 casos de meningitis y sepsis causadas por Neisseria meningitidis.

Situación en Argentina

En la Argentina, los más habituales son el B y C; aunque se detectan también el W135 y el Y. Durante 1974, como consecuencia de la gran epidemia desatada en Brasil; se produjo un brote de meningococo tipo C, que afectó principalmente a la ciudad de Buenos Aires y su conurbano. Un seguimiento hecho en el Hospital de Niños "Dr.Ricardo Gutiérrez", marcó que el 53% de los afectados eran menores de 3 años.

Entre 1992 y 1994 se produjo un brote de meningoencefalitis: se denunciaron 3.788 casos, con un 70% de origen bacteriano, a predominio del Meningococo B en algunos sectores.

Durante 2008, se registraron 146 casos de meningitis y otras formas invasivas por Nm. En el año 2012 se notificaron 858 casos de meningitis bacterianas y 821 casos en el 2013. La tasa de incidencia de enfermedad meningocócica fue de 0,37/100.000 habitantes en el 2012, con 148 casos notificados y 0,44/100.000 habitantes, con 175 casos en el 2013. Se debe tener en cuenta que en los últimos años la disponibilidad de mejor metodología diagnóstica y mejores circuitos de información podría determinar un mayor número de casos notificados, aunque como vemos las tasas de incidencia se mantienen estables (SAP)

Por ésto, es muy importante reforzar la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico etiológico y el tratamiento precoz, así como también el control de brotes (Prevención de la Enfermedad Meningocóccica - Vacunas disponibles / Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría [SAP]).

Manejo de brotes

Es una de las enfermedades que más preocupa a la población, lo que hace que cuando se presenta un caso en determinada comunidad o ciudad, se genere una situación de emergencia que a veces provoca acciones apresuradas, incorrectas o exageradas; generalmente por presión de la propia población y/o escasa o deficiente información hacia ella. Por ello, es muy importante la rápida detección de los casos, su seguimiento epidemiológico y la toma de decisiones adecuadas, acompañadas de la información profesional idónea y clarificadora.

 Definición de brote: cuando la tasa de ataque supera los 10 casos por cada 100 mil habitantes, en un área determinada, existiendo relación epidemiológica entre los casos y predominio de serogrupo. Al existir vigilancia epidemiológica activa, en caso de duplicarse la tasa de incidencia por edad, también se considera brote. 

 Evolución y manejo (pasos básicos):

1) Reforzar la vigilancia activa.
2) Detección de casos y su confirmación bacteriológica.
3) Tratamiento adecuado de los enfermos.
4) Quimioprofilaxis y observación cuidadosa de los contactos.
5) Investigar vínculos entre los casos.
6) Determinar si el brote sospechoso se relaciona con algún ente en especial.
7) Definir población de riesgo.
8) Calcular la tasa de ataque.
9) Seleccionar el grupo a vacunar.

 

Fuente: Guía Práctica de Vacunación - Dr. Carlos Köhler - 5 Ediciones