El 22 de junio de 2011, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los Estados Unidos (ACIP), aprobó una recomendación para que las mujeres embarazadas se vacunen contra la tos convulsa a partir de fines del segundo trimestre o el tercero, si aún no lo han sido inmunizadas contra la enfermedad.
La idea es la de proteger de la coqueluche a los bebés menores de dos meses, evitando que se contagien de sus madres no inmunizadas, ya que inician su vacunación a partir de los dos meses de edad. La coqueluche, entre el nacimiento hasta la primera inmunización, es potencialmente grave y hasta mortal.
De no ser posible la vacunación de la embarazada durante la gestación, debe hacerse inmediatamente después del parto.
















